Mi perro es un cabron.
Si, si. Yo pensaba que era un perro, pero no, es un cabron, mire usted por donde...
Se llama Vermut, es muy mono y todo eso, pero es un desgraciado.
Llegas cansado de hacer tus quehaceres, entonces te sientas en el sofa. Enciendes la tele para ver que bazofia te dan hoy.
Entonces llega el, todo cuco. Se situa en frente de la puerta de la terraza, rasca cuatro veces con la pata, y te mira en plan "abreme, anda".
Tu le dices que te deje en paz.
El no ceja en su empeño, y repite el proceso.
Tu pasas de levantarte ¡Estoy viendo la tele! ¡Un poco de respeto, hombre!
El perro a su bola, y sigue rascando (siempre cuatro veces) y te mira. Siempre con aspecto relajado, como demostrandote que el no tiene prisa y que no se va a cansar de rascar hasta que le abras.
Cuando lleva ya varias veces haciendolo, piensas que igual su vejiga le esta apretando demasiado, o ha notado el embriagador aroma de alguna hembra en celo y quiere averiguar de donde proviene.
Asi que, te levantas.
Te vas a la puerta de la terraza, la abres y...
El perro se queda quieto donde esta, le dices "Vega, sal". Y entonces, se da la vuelta y se va sin salir a la terraza.
Mientras se aleja (y yo me estoy cagando en toda su extirpe) me parece oir como se cachondea de mi entre dientes.
Lo dicho, mi perro es un cabron.
Esto me saca realmente de mis casillas, el lo sabe, y parece que le gusta... mein Goden!